¿Cómo detectar tendencias y adaptar tu producto a ellas?
Enamorarse de la moda, aunque no sea la juvenil, es fácil. Ya lo decía la canción ochentera. Pero cuando se trata de jugarnos el futuro de nuestro negocio siguiendo alguna corriente pasajera, conviene ser más precavidos y dejar que la cabeza ate en corto al corazón. El mundo de la empresa está muy supeditado a las modas, pero mientras unas pueden suponer el despegue de una compañía, otras implican su ruina.Financieramente, una moda es muy exigente, con mucho circulante y activo para coger mucho mercado. ¿Es privilegio de unos pocos seguir los dictámenes pasajeros? No, pero sí es imprescindible estar muy alerta para saber cuándo algo puede convertirse en moda y también cuándo apuntarse o desvincularse de ella para que el coste no sea excesivo.
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Reinventarse o morir
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