Romny Gonzalez: De Beber por Costumbre a Degustar con Conocimiento
Romny Gonzalez: De Beber por Costumbre a Degustar con Conocimiento
Desde @thetastingcircle.usa, Romny Gonzalez está construyendo una propuesta basada en educación, cultura y apreciación: enseñar que detrás de una copa de tequila, mezcal o vino espumoso existe un universo de origen, técnica, identidad y tradición que merece ser comprendido.
En el mundo de los vinos y destilados, saber qué estamos bebiendo puede cambiar completamente la experiencia.
Para Romny Gonzalez, fundador de @thetastingcircle.usa, una de las mayores oportunidades dentro de esta industria está precisamente en educar al consumidor. No desde la pretensión ni desde el elitismo, sino desde algo mucho más sencillo: aprender a reconocer aquello que tenemos frente a nosotros.
Porque existe una gran diferencia entre beber y degustar.
Y esa diferencia comienza con conocimiento.
Cuando “champaña” no significa cualquier espumante
Uno de los ejemplos más comunes aparece cuando alguien utiliza la palabra “champaña” para referirse a cualquier vino espumoso.
Romny lo observa frecuentemente entre sus propios clientes.
Una persona solicita champagne, pero en realidad está pensando en Prosecco, Cava o simplemente en un vino con burbujas.
Aunque todos pertenecen al universo de los espumosos, no representan exactamente lo mismo.
Champagne corresponde a vinos producidos bajo las reglas de la denominación de Champagne, en Francia. Entre sus variedades principales se encuentran Chardonnay, Pinot Noir y Meunier.
Prosecco, en cambio, está vinculado a Italia y principalmente a la uva Glera, mientras que Cava tiene su propia tradición y normativa en España.
Comprender esas diferencias no es simplemente memorizar nombres.
Es comenzar a entender cómo el territorio, las variedades de uva, el método de producción y la tradición construyen la identidad de una bebida.
“Hay mucha desinformación y muchos mitos. Cuando comienzas a conocer realmente lo que estás tomando, cambia completamente la experiencia.” — Romny Gonzalez
El precio no siempre define la sofisticación
Otra idea importante dentro de la conversación con Romny es que calidad y sofisticación no deberían evaluarse exclusivamente por el precio.
Una etiqueta costosa puede tener prestigio, historia o características extraordinarias, pero el verdadero conocimiento comienza cuando el consumidor aprende a comprender por qué un producto es diferente.
Ese principio también aplica al tequila y al mezcal.
Durante años, muchos consumidores han desarrollado una percepción jerárquica: considerar que el mezcal es una especie de nivel inferior del que posteriormente surge el tequila.
La realidad es mucho más interesante.
Tequila y mezcal: diferentes expresiones del agave
El tequila se elabora utilizando agave azul Weber, mientras que la categoría mezcal permite distintas especies de agave autorizadas según su denominación y región de producción.
Algunos mezcales utilizan una sola especie; otros pueden combinar diferentes agaves.
Pero para Romny, la conversación más interesante no está únicamente en la definición técnica.
Está en el perfil sensorial.
Muchos mezcales presentan características ahumadas asociadas a determinados métodos tradicionales de cocción, creando una experiencia completamente diferente a la que puede ofrecer un tequila.
Eso no significa mejor ni peor.
Significa diferente.
Y existen mezcales de extraordinaria calidad y complejidad capaces de competir en sofisticación con grandes destilados internacionales.
El error del shot: cuando la velocidad elimina la experiencia
Quizás uno de los hábitos que Romny más cuestiona es la costumbre de tomar tequila exclusivamente como shot.
Su postura es personal, pero contundente:
“Para mí, cuando tomas un buen tequila como shot te estás perdiendo parte de lo mejor: el sabor.”
Su experiencia refleja además una diferencia cultural interesante.
En determinados entornos de Estados Unidos, el tequila se ha asociado históricamente con una dinámica rápida de consumo. En México, especialmente cuando se trata de productos de calidad, existe también una cultura de beberlo lentamente y apreciar sus aromas y sabores.
Esa diferencia puede cambiar radicalmente la percepción del producto.
Cuando el consumidor disminuye la velocidad comienza a descubrir notas, texturas y matices que simplemente desaparecen cuando la bebida se consume en segundos.
The Tasting Circle: educación convertida en experiencia
Ahí es donde @thetastingcircle.usa encuentra su verdadera propuesta de valor.
Romny no busca simplemente presentar bebidas. Busca construir experiencias alrededor de ellas.
Una degustación puede convertirse en una conversación sobre geografía, métodos de elaboración, cultura, tradiciones y diferencias entre categorías.
Ese componente educativo eleva considerablemente el valor de una cata.
El participante deja de preguntar solamente:
“¿Cuál es más caro?”
y comienza a preguntarse:
“¿De dónde viene? ¿Cómo se produce? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Por qué sabe diferente?”
Ese cambio representa precisamente la transición entre consumir y apreciar.
Conocimiento sin pretensión
Existe también una dimensión importante en la filosofía de Romny: el conocimiento no debería utilizarse para hacer sentir incómodo a quien todavía está aprendiendo.
Todos hemos llamado incorrectamente a una bebida, confundido una categoría o pedido algo siguiendo simplemente lo que hemos escuchado.
La oportunidad está en transformar ese desconocimiento en curiosidad.
Porque cuanto más comprendemos aquello que consumimos, mejores decisiones podemos tomar y mayor capacidad desarrollamos para reconocer calidad.
Romny Gonzalez: construir cultura alrededor de una copa
En un mercado donde vinos y destilados forman parte de celebraciones, reuniones empresariales, gastronomía y experiencias sociales, la educación puede convertirse en un importante elemento de diferenciación.
Desde @thetastingcircle.usa, Romny Gonzalez está apostando precisamente por elevar esa conversación.
Tequila no es simplemente un shot.
Mezcal no es una categoría inferior.
Champagne no es sinónimo de todo vino espumoso.
Y el precio, por sí solo, nunca cuenta toda la historia.
Porque la verdadera sofisticación no consiste en pedir la botella más costosa de la mesa.
Consiste en comprender por qué elegiste la que tienes frente a ti y ser capaz de disfrutar todo lo que tiene para contar.
