HomeALIANZA EMPRESARIALAna Amaya: De los Recursos Humanos al Cuidado Postoperatorio, una Trayectoria Construida desde el Servicio

Ana Amaya: De los Recursos Humanos al Cuidado Postoperatorio, una Trayectoria Construida desde el Servicio

Ana Amaya: De los Recursos Humanos al Cuidado Postoperatorio, una Trayectoria Construida desde el Servicio

Lo que comenzó en Venezuela como una búsqueda personal por “hacer cosas con las manos para ayudar a otros” terminó llevando a Ana Amaya, @BYANAMAYA, por caminos que parecían no tener relación entre sí: informática, recursos humanos, estética, formación holística y atención postoperatoria. Con el tiempo descubrió que todos compartían un mismo hilo conductor: entender a la persona que existe detrás de cada proceso.

Antes de encontrar su lugar profesional, Ana Amaya tuvo que descubrir primero dónde no pertenecía.

En Venezuela comenzó una carrera técnica superior en informática. No tardó demasiado en reconocerlo:

“Esto no es lo mío.”

Sin embargo, aquella primera elección no fue tiempo perdido. Su trayectoria comenzó a construirse precisamente mediante esos cambios de dirección que, vistos desde lejos, terminarían conectándose.

Durante años trabajó en empresas y asumió responsabilidades liderando equipos. Fue allí donde un jefe le dejó una enseñanza que trascendería el mundo corporativo.

Le dijo que tenía mucha “mano derecha”, pero necesitaba desarrollar también la “mano izquierda”.

Es decir: liderar no consistía únicamente en tener seguridad para contratar, dirigir o tomar decisiones. También requería humanidad para afrontar las conversaciones difíciles.

Aquella lección sobre liderazgo terminaría acompañándola mucho más allá de una oficina.

De administrar personas a comprenderlas

Posteriormente surgió una oportunidad académica en Ciudad Guayana que le permitió continuar su formación hasta convertirse en Licenciada en Administración de Recursos Humanos, según relata.

Pero mientras avanzaba profesionalmente, otra inquietud permanecía presente.

Ana quería trabajar directamente con las personas.

Quería utilizar sus manos.

Quería sentir que aquello que hacía tenía un impacto cercano.

Una amiga que trabajaba con terapias postoperatorias le permitió observar otro universo profesional. Ana encontró entonces una institución en su región donde, según explica, realizó una formación de aproximadamente dos años y medio que incluía trabajo facial, corporal, prácticas y una introducción al enfoque holístico.

Ahí identifica su verdadero “despertar”.

El postoperatorio le enseñó que no estaba atendiendo solamente un cuerpo

La experiencia con personas que atravesaban recuperaciones posteriores a procedimientos quirúrgicos comenzó a cambiar su manera de entender el servicio.

Ana observó que una persona recién operada podía estar atravesando simultáneamente incomodidad física, incertidumbre, vulnerabilidad y el deseo de regresar a su rutina.

Para ella, acompañar ese proceso significaba prestar atención también al trato humano.

“Nosotros trabajamos dando también esa parte de cariño a una persona que está operada y que tiene muchas cosas en la cabeza.” — Ana Amaya

Esa idea explica lo que Ana entiende por complementar el bienestar con una mirada holística.

No significa sustituir la medicina ni interpretar emocionalmente cada síntoma.

Significa reconocer que la persona atendida no se reduce al procedimiento que acaba de realizarse.

Cuando sus clientas comenzaron a llevar su trabajo más allá de Venezuela

Entre aproximadamente 2012 y 2014, Ana recuerda una etapa particularmente activa trabajando en Venezuela con personas que llegaban desde Brasil para someterse a procedimientos.

El vínculo que desarrollaba con algunas de ellas abrió una posibilidad que no había planificado.

Después de observar su manera de trabajar y tratar a las pacientes, comenzaron a invitarla a Brasil para continuar prestando sus servicios.

Era una oportunidad profesional, pero también aparecía una barrera evidente:

el idioma.

Ana respondió de una manera muy propia del emprendedor que aprende mientras avanza.

Comenzó a estudiar portugués utilizando herramientas digitales como Duolingo, preguntándose constantemente cómo decir aquello que necesitaba comunicar.

Hoy describe con humor el resultado como su propio “portuñol”: mitad portugués, mitad español.

Pero detrás de la anécdota existe una capacidad empresarial importante: adaptación.

Cuando la oportunidad atravesó una frontera, Ana comenzó a desarrollar las herramientas necesarias para atravesarla también.

La verdadera especialización también está en el trato

Su recorrido por recursos humanos, liderazgo y posteriormente el mundo estético y postoperatorio puede parecer una sucesión de carreras diferentes.

En realidad, existe una conexión.

En recursos humanos aprendió a tratar con personas.

En liderazgo comprendió que firmeza y sensibilidad necesitan convivir.

En su formación estética desarrolló habilidades manuales.

Y trabajando con clientes en recuperación descubrió la importancia de acompañar desde la empatía, siempre respetando los límites profesionales de cada área.

Su diferenciación, por tanto, no nace únicamente de una técnica.

Nace de una forma de relacionarse.

Ana Amaya: encontrar propósito conectando las piezas del camino

La historia de @BYANAMAYA demuestra que una trayectoria profesional no siempre se construye en línea recta.

Ana comenzó buscando respuestas en informática.

Después dirigió equipos.

Estudió Recursos Humanos.

Se acercó a la estética.

Conoció el trabajo postoperatorio.

Incorporó una perspectiva holística.

Atendió personas provenientes de Brasil.

Y cuando el idioma se convirtió en una barrera, comenzó a estudiarlo.

Lo que desde afuera podría parecer una colección de etapas diferentes, desde su perspectiva responde a aquella intención que existía desde el comienzo:

hacer algo con sus manos que pudiera ayudar a otras personas.

Su historia también deja una reflexión relevante para quienes todavía intentan encontrar su espacio profesional.

A veces el propósito no aparece como una revelación inmediata.

A veces se construye acumulando experiencias hasta que finalmente entendemos qué tenían todas en común.

En el caso de Ana Amaya, el hilo conductor siempre fueron las personas: primero aprender a liderarlas, después aprender a escucharlas y finalmente encontrar en el cuidado una manera de servirlas.

Nota editorial: los servicios estéticos o de acompañamiento postoperatorio no sustituyen la atención médica ni habilitan por sí mismos para diagnosticar, tratar complicaciones o realizar actos reservados a profesionales sanitarios. Después de una cirugía, síntomas físicos o emocionales preocupantes deben comunicarse al equipo médico correspondiente; el alcance de cualquier servicio depende además de la formación, licencia y regulación aplicables.

 

FOLLOW US ON:
Julio Jacome: de la
Glenda Martinez: Pre

adhirmiami@gmail.com

Rate This Article:
NO COMMENTS

Sorry, the comment form is closed at this time.