Los dos migrantes venezolanos comentaron que tuvieron que dejar su país por razones distintas. Marcano fue secuestrado tres días y Canizares dijo ser un perseguido político. 

“Raíces les da cosas básicas y luego se van a iglesias a conseguir comida gratis y empiezan a buscar trabajo hasta que consiguen algo en lo que sea”, declaró a Notimex Patricia Andrade, fundadora de la organización no gubernamental  Venezuela Awarness.

“A veces viajan en dos grupos de familias y se meten en un apartamento de dos cuartos y se comparten todo a la mitad”, agregó la activista, quien explicó que con el costo de tramitar el asilo se les va gran parte del dinero que han traído. 

“La persecución, la crisis política, económica, el desabastecimiento y una falta de esperanza son los principales motivos por lo que las personas se están viniendo en masa”,apuntó Andrade. 

La activista precisó que el año pasado hubo 14 mil las peticiones de asilo de venezolanos, cifra que fue superada tan sólo en elprimer semestre del 2017 con 16 mil y “vamos a cerrar casi con 30 mil peticiones, lo que doblará el 2016”. 

El régimen autoritario en Venezuela ha llevado a que miles de venezolanos opten por el asilo político en Estados Unidos como una “salida de emergencia” a la crisis económica y a la inseguridad que se vive en su país. 

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Según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Venezuela se ha convertido en la nación conel mayor número de peticiones de asilo a Estados Unidos, desbancando del primer lugar a China, que el año pasado presentó 17 mil 745 solicitudes. 

Otros casos dan cuenta de como los venezolanos recién llegados se están ganando la vida en Miami. Heniver Sosa, de 21 años y quien dijo haberse venido “desilusionado por la falta de esperanza” en su país, trabaja en un bar de la playa, donde gana ocho dólares la hora y en una noche puede ganar hasta 50 dólares en propinas. 

Otros jóvenes como Julián Sosa y Carlos Rondón, residentes de Doral, la ciudad donde se concentran los venezolanos, prefieren trabajar en el sector de la construcción, donde ganan 15 dólares la hora y eso les da para mandar una parte de sus ganancias a su país. 

Venezuela experimenta una inflación de cuatro dígitos que “fulmina” el valor del dinero, mientras la escasez de alimentos e insumos hace casi imposible conseguir productos de la canasta básica. En un país con un control cambiario que limita el acceso a los dólares, esta divisa se vuelve muy importante.

“La gente que está viniendo es clase media, profesional, que está consiguiendo trabajo tendiendo camas en hoteles, trabajando en construcción o poniendo negocios de repartidor y que tenían contactos para viajar y que la economía los asfixió”, señaló la politóloga venezolana Mercedes Bello.

“Los que se vienen tienen un conflicto que tiene mucha gente allá ahora mismo, que dice ‘tengo una casa, un carro, pero no tengo futuro para mis hijos'”, agregó Bello.